| "El no se encuentra" Terry Myers | ||
Jim Hodges Sin entremedios, 1996 seda, algodón, poliester e hilo, 30´x27´ |
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| visita el taller de Jim Hodges en Nueva York | ||
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La última vez que visité el taller de Jim Hodges, en 1993, acababa de realizar una obra
llamada "Lo que queda". En ella, un "uniforme" identificable como gay jeans con un cinturon negro con
tachas plateadas, camisa negra, zapatos negros, calzoncillos blancos yacía sobre el piso como
un arreglo, una composición que podría haber sido creada casualmente por un, digamos,
"inesperado" huesped de trasnoche. Completan la obra una malla de plateadas cadenitas para el cuello,
hiladas desde el cielorraso, pendiendo sobre algo que se ha tornado, en todo el sentido del término,
una naturaleza muerta, como agarrándola, "aguantan-dola". Uno de los aspectos más significativos de esta
malla, especie de baratija de sótano, es su absoluta exactitud como dispositivo formal.
En este sentido no resulta menos efectiva que los rayados de Jasper Johns o de Frank Stella (aunque, para ser sinceros, se relaciona mucho más con el aspecto y con la ideología de las rayas de Daniel Buren). Es una estructura que no solo le da un marco a las condiciones visuales de la obra (la enfática por no decir empática "linealidad" de esta malla tan sexy le marca cierto "empuje" direccional a la obra), sino que tambien genera los valores narrativos mas productivos comprobables en una obra, a saber: historias conexas a la gente que participa de la vida del artista, en nuestras vidas, sin olvidarme inclusive de algunos detalles de mi propia vida. En los años que pasaron desde mi úœltima visita al taller de Hodges, se le ha dado a su obra una vida mucho más púœblica, pensandola desde su éxito y aceptación, que conlleva la participación en una experiencia vivida a fondo, corporizando esa ausencia tangible, compleja, que tan a menudo y tan contradictoriamente podemos encontrar en la presencia resistente y opositora de las cosas, en lo material. No carezco de muy buenas razones para poner un especial énfasis en la integridad formal de la producción artística de Hodges. Cada vez estoy mas convencido de que es precisamente desde sus relaciones formales que su obra (al igual que la de mucha de los artistas que en este momento valen la pena) se dirige fundamentalmente al modo excepcional en la que muchos de nosotros, ahora, nos "quedamos" cuando nos vamos, lo que delata un estado existencial informado por el hecho de que casi cualquier movida, realizada por cualquier grupo que constituya una subcultura del "centro", levanta el nivel en el cual cualquier vida marginalizada funciona en el discurso público, y lo que es más importante como discurso público. Esto sucede durante un período de tiempo en el que muchos se han ido muy rápido. Por desgracia, estas partidas prematuras a menudo dejan un recuerdo (¸falso?), que fué ideado y mantenido por las opresivas circunstancias de lo que pasa por ser el discurso público, en el mundo real. > |
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